De mayor quiero ser Pequeño

Pensarán que estoy hablando de un deseo realizado por una persona porque es bastante lógico pensar que a nadie nos gusta envejecer y que cuando superamos cierta edad (que no sé precisar), a todos nos gustaría volver a empezar desde muy abajo.

Pero no, cuando puse la frase del título no estaba pensando en personas sino en empresas. Estaba pensando en ese ansia que tienen muchos directivos de grandes empresas en hacerse más grandes todavía, afán por gestionar imperios de bienes y personas, ilusión por ser un super-macro-mega-directivo, una persona reconocida por su poder de gestión de cientos de empleados. Miles!! El feeling de poder, que le llaman algunos.

Yo, que estuve en una multinacional que en seis años sufrió dos fusiones hasta acabar siendo uno de los laboratorios farmacéuticos más grandes del mundo, jamás entendí la ventaja de gestionar tamañas organizaciones. Puedo decir que a medida que iba creciendo la organización, el empleado se iba empequeñeciendo en la misma proporción. Las personas cada vez tenían menos valor, a pesar de que cada vez éramos más los que allí estábamos. Los departamentos se plagaban de directivos que ni siquiera entendían claramente cuáles eran sus competencias y dónde acababa su responsabilidad y empezaba la del vecino. Al final, mucha gente mandando y poca coordinación en la órdenes: directrices erráticas que nos generaban mucha ansiedad y confusión.

Por no hablar de las rencillas internas que se producían cuando hay tantos ratones para un mismo queso. En estas situaciones, el implicado tiende a gastar sus esfuerzos en estrategias de supervivencia y derribo del enemigo obviando que su responsabilidad es la gestión de un buen puñado de subordinados de cuyo buen resultado dependen los designios de la organización.

No sigo porque seguro que muchos ya conocéis la cantinela. A dónde quiero llegar? Me trasladaré al pequeño empresario de una PyME que, fruto de los mismos deseos humanos de crecimiento, aspira a crear una gran organización de la que sentirse satisfecho. No les quiero yo quitar las ilusiones ni decir que esas aspiraciones son equivocadas, faltaría más. Lo que quiero es advertirles que los problemas de las empresas que crecen comienzan cuando se deben fragmentar los departamentos.

Es fácil llegar a la conclusión de que a medida que se crece, el empresario debe comenzar a delegar funciones porque la gestión se complica. Y a mayor tamaño, mayor fragmentación. Si antes de los cambios un empresario podía asumir la dirección general de todos los departamentos, al medrar tendrá que nombrar a un director de operaciones, o a uno de marketing-ventas, quizá tenga que contratar a un financiero, o a un director de recursos humanos; pero si encima se hace más grande todavía, podría pasar que un único financiero fuera insuficiente y hubiera que nombrar a otro, o que hubiera que dar entrada a otro director de operaciones, etc. etc. etc. Fíjense la importancia de buscar perfiles afines que empaticen entre sí.

Cómo se gestiona semejante diversidad? Están los directivos preparados académicamente para eso? Son capaces de aunar criterios y alinear intereses en una dirección acertada? Es aquí donde empiezan los grandes problemas de las empresas que crecen, que muchas veces abocan a unos resultados decepcionantes que nada tienen que ver con lo que se esperaba que sucediera.

Y finalizo con una segmentación de directivos. Los hay de dos tipos: los que buscan el placer en su trabajo y los hay que buscan el poder. Si usted es de los primeros, debe saber que el crecimiento le irá quitando atribuciones que deberá delegar en otras figuras, y que su papel principal irá dirigiéndose hacia la coordinación. Es esto lo que le gustaría que suceda?

Si usted es, por contra, de los que buscan el poder, evidentemente éste ira creciendo en la misma proporción en el que la empresa se haga grande. Será bueno que ese ansia de poder derive en una merma de la capacidad de gestión que comprometa la viabilidad de todo el proyecto? Esta es la cuestión sobre la que debe reflexionar y sobre la que hay que tomar una decisión. Si decide que sí, que hay que crecer porque es lo que interesa, mi consejo es que se preocupe muchísimo de buscar un buen equipo directivo, muy profesional y con unos valores lo más cercanos a los suyos. Si falla en esta tarea o no le da la importancia que tiene, toda la organización sufrirá mucho (y cuando digo organización, digo personas).

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